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dimarts, 20 de juny de 2017

Por qué el mundo no existe de Markus Gabriel

d'aquí

Consideremos dos ejemplos: Cuadrado negro sobre fondo blanco de Malevich y Chica que lee una carta junto a una ventana abierta de Vermeer. A primera vist se podría pensar que estas obras de arte no tienen realmente nada en común. La pintura de Vermeer es figurativa y la de Malevich, en cambio, totalmente abstracta; la pintura de Vermeer es colorida, Malevich evita el color con una superfície uniformemente negra. El arte abstracto parece ser, por naturaleza y de forma absoluta, un arte sin objetos. ¿Cómo se puede entonces decir que se trata de un campo de sentido reflexivo, en el que aparece un objeto junto con su sentido? ¿Y en qué consistiría en realidad la reflexividad en el caso de Vermeer?

Comencemos por una observación muy simple, en concreto el hecho de que la pintura de Malevich no carece totalmente de objetos. Presenta más bien un objeto bastante ordinario, un cuadrado negro sobre fondo blanco. Sin embargo, antes se esperaba del arte algo muy distinto, en particular la representación de objetos importantes para los humanos: Malevich decepciona algunas expectativas y muestra así exactamente la manera en que los objetos nos aparecen realmente, ya que todos los objetos aparecen delante de un fondo, en última instancia ante el fondo de su campo de sentido.

[...]

Malevich muestra muy claramente en sus escritos teóricos, sobre todo en Suprematismus - Die gegenstandslose Welt ("Suprematismo, el mundo sin objeto o el reposo eterno") que todavia tenemos que ir un paso más allá. No podemos permanecer parados en la interacción entre el primer plano y el fondo. El siguiente paso consiste en reconocer que el mundo en que nos movemos, cuando observamos el cuadrado negro sobre fondo blanco, la obra de arte, es el trasfondo del que surge la obra de arte. La interacción entre primer plano y fondo que se materializa en la obra de Malevich, surge a su vez en forma de una obra de arte que se destaca del fondo del mundo a su alrededor, el que nos encontramos, cuando contemplamos la obra.

Gabriel, Markus. Por qué el mundo no existe. Barcelona, 2017 (6). Pasado y presente

Catalogació: la casualitat fa que la meva jove em recomani aquest llibre ara? Bé, reconec que som dues dones que ens agrada compartir llibres de filosofia i art. Això no vol dir que en sapiguem gaire, només que procurem estar una mica al dia del que es publica. Markus Gabriel és un filòsof estrella, d'aquests que avui estan de moda i que fan divulgació, una mica al límit, del món de la filosofia. L'obra m'ha semblat una mica escabellada, fins i tot parlant de sèries com Breaking bad, però reconec que ha estat un viatge interessant. També perquè reconec que no sabria triar entre Vermeer i Malèvic, m'emocionen ambdós.

Ah! i el món no existeix perquè si existís hauria d'estar dins del propi món i això, no és possible.

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ràpid, que el món s'acaba!